ENZIMA

«Cocinar» el impacto para fortalecer proyectos de restauración- Proyecto ENZIMA

Hace unos días desde SpainNAB tuvimos el placer de participar en una de las sesiones de formación-acompañamiento dentro del Programa ENZIMA, una iniciativa impulsada por la Fundación Daniel & Nina Carasso, que apoya a proyectos de restauración comprometidos con una transición hacia modelos más sostenibles, saludables y con impacto positivo.

Este espacio de trabajo y reflexión reúne a personas con proyectos muy diversos, tanto en forma como en grado de madurez, pero con una inquietud compartida: cómo construir iniciativas sólidas, coherentes y con capacidad real de transformación.

Muchas formas de proyecto, un mismo punto de partida

Uno de los ejes centrales de la sesión fue reconocer que no existe una única forma correcta de proyecto. Los proyectos pueden nacer como emprendimientos, asociaciones, cooperativas, iniciativas híbridas o incluso como líneas innovadoras dentro de organizaciones ya existentes. Cada uno responde a contextos, recursos y objetivos distintos.

Sin embargo, más allá de estas diferencias, trabajamos una idea clave: poner el impacto en el centro desde el inicio. Cuando un proyecto se diseña teniendo en cuenta su contribución social, ambiental y económica, gana claridad estratégica y coherencia, independientemente de su estructura o tamaño.

Diseñar desde el impacto para minimizar riesgos y generar valor

A lo largo de la sesión exploramos cómo integrar el impacto como parte del diseño del proyecto, no como un elemento accesorio o posterior. Este enfoque permite anticipar riesgos, identificar mejor las necesidades del entorno y tomar decisiones más alineadas con la realidad del sistema alimentario y de las personas a las que se quiere servir.

Además, trabajar desde el impacto genera valor interno (mejor foco, prioridades más claras, mirada a largo plazo) y también valor externo, al facilitar el diálogo con otros actores del ecosistema y la mirada sistémica: financiadores, aliados estratégicos, administraciones y clientes cada vez más sensibles a estos enfoques.

El impacto como puente hacia la financiación

Otro de los puntos clave de la sesión fue abordar el impacto como un puente hacia la financiación de impacto. Definir una intencionalidad clara, contar con indicadores adecuados y construir una narrativa coherente permite a los proyectos conectar con instrumentos financieros que buscan combinar rentabilidad económica con retornos sociales y ambientales medibles.

Más que una vía para “conseguir recursos”, la financiación de impacto se presenta como una oportunidad de alineación, colaboración y acompañamiento: financiar proyectos que saben a dónde van, por qué existen y qué cambio quieren generar para construirlo y escalarlo juntos.

El programa ENZIMA ofrece un marco especialmente valioso para este tipo de procesos, combinando formación, acompañamiento y comunidad y ayudando a que los proyectos avancen con mayor solidez en su camino hacia modelos de restauración más sostenibles.

Desde SpainNAB agradecemos profundamente la participación activa de las asistentes y la calidad de las conversaciones compartidas. Nos llevamos la certeza de que pensar y construir desde el impacto no solo es posible, sino necesario. Porque cuando el impacto guía las decisiones, los proyectos no solo crecen: se convierten en motores de cambio capaces de transformar la restauración y el sistema alimentario en su conjunto.