Editorial octubre 2026
Empezamos octubre con la celebración del VII Camino al Impacto, el próximo martes 6 en Caixa Forum Madrid. Una cita que se ha convertido en un punto de encuentro imprescindible para quienes creemos que la economía puede y debe contribuir a resolver algunos de los grandes desafíos sociales y ambientales de nuestro tiempo. Un espacio para reunirnos, compartir aprendizajes, reconocer los avances logrados y, sobre todo, seguir construyendo las alianzas que harán posible la siguiente etapa de desarrollo de la economía de impacto en España.
Porque si hay una lección que hemos aprendido a lo largo de estos años es que el impacto nunca es el resultado de un esfuerzo aislado, sino que surge cuando organizaciones diferentes, con capacidades, conocimientos e intereses complementarios, encuentran formas de trabajar juntas en torno a una visión compartida de futuro.
Y es que las transformaciones que afrontamos como sociedad, desde la transición ecológica al envejecimiento de la población, pasando por el acceso a la vivienda, la inclusión financiera o la cohesión territorial, tienen una dimensión y una complejidad que exigen respuestas coordinadas. Ningún sector, ninguna organización y ninguna fuente de financiación puede abordarlas por sí sola.
Por eso, hablar hoy de impacto significa hablar de colaboración. Significa conectar innovación con financiación, emprendimiento con conocimiento, inversión con propósito y acción pública con iniciativa privada. Significa reconocer que la transformación no depende únicamente de la calidad de las soluciones existentes, sino también de nuestra capacidad para crear las condiciones que permitan que esas soluciones crezcan, se fortalezcan y lleguen a la escala necesaria.
Un ecosistema que sigue avanzando
A lo largo de los últimos años hemos asistido a una evolución notable del ecosistema de impacto en España. Han surgido nuevos actores, se han desarrollado instrumentos financieros especializados, han aumentado las iniciativas empresariales orientadas al impacto y se ha consolidado una comunidad cada vez más diversa y conectada.
Sin embargo, el verdadero valor de este crecimiento no se mide únicamente por el número de organizaciones o de recursos movilizados. Se mide por la capacidad de generar soluciones reales para problemas reales. Por la posibilidad de ampliar el acceso a oportunidades, mejorar la calidad de vida de las personas, fortalecer comunidades y contribuir a una economía más resiliente e inclusiva.
En este contexto, durante el VII Camino al Impacto presentaremos también las principales conclusiones de nuestro nuevo estudio de market sizing, que nos permite tomar el pulso a la evolución del mercado español de financiación e inversión de impacto y comprender mejor tanto los avances alcanzados como los retos que aún tenemos por delante.
Más allá de los datos, este ejercicio refleja algo fundamental: la economía de impacto está entrando en una nueva etapa. Una etapa en la que la cuestión ya no es únicamente demostrar que es posible generar impacto positivo desde la actividad económica, sino cómo hacerlo con mayor alcance, profundidad y capacidad transformadora.
Del crecimiento a la transformación
El desafío de los próximos años será, precisamente, convertir el potencial acumulado en transformación a escala.
Para conseguirlo necesitaremos seguir ampliando el número de actores implicados, atraer nuevos recursos, fomentar la innovación y fortalecer los espacios de colaboración entre organizaciones diversas. Necesitaremos también marcos que faciliten la participación de empresas, entidades de la economía social, fundaciones, administraciones públicas, emprendedores, financiadores e inversores en estrategias compartidas de impacto.
La economía de impacto ofrece precisamente ese marco común en el que actores muy diferentes construyan de forma colectiva desde sus propias capacidades a objetivos compartidos.
La próxima semana volveremos a encontrarnos para reflexionar, debatir y construir juntos. Pero también para recordar algo esencial: que el impacto no se construye en solitario. Se construye desde relaciones de confianza y en colaboración. Y esa sigue siendo la mejor manera de seguir avanzando en el camino que tenemos por delante.




