Ashoka nos invitó a participar en el panel ¿Qué implica financiar transformaciones sistémicas? Retos, oportunidades y tendencias, dentro del taller de apertura de su nuevo itinerario formativo Funding Systems Change. Nuestra analista de financiación de impacto, Fabiola Cervantes, llevó la perspectiva de SpainNAB, junto a Guillermo Casasnovas (ESADE) y María Balcazar (TWIST), ante 25 personas de entidades filantrópicas, fundaciones financiadoras, corporativas y familiares.
Las tensiones que aún no resolvemos
La conversación arrancó reconociendo algo que rara vez se dice en voz alta: financiar cambio sistémico implica trade-offs reales, no solo un cambio de discurso. El salto de financiar proyectos a financiar organizaciones y estrategia exige antes construir un lenguaje común entre financiadores, empresas y entidades sociales — sin él, cada actor mide y reporta el impacto de forma distinta, y esa desconexión termina reflejándose en la propia estructura de quien financia.
Hablar de retorno en clave de cambio sistémico exige también flexibilidad en el diseño del instrumento financiero: primero entender el sistema, sus actores y sus dinámicas, y solo después definir las métricas que de verdad responden al reto. Diseñar el instrumento antes de entender el sistema es empezar la casa por el tejado.
A esto se suman dos trade-offs más. Hacia dentro, la autonomía del proceso choca con la rendición de cuentas de cada organización — patronatos y comités de inversión piden reportes claros y comparables, justo cuando compartir el control hace que las cosas avancen de forma menos lineal. Y en lo financiero, la financiación tradicional se mueve en clave de corto plazo y retorno inmediato, mientras el cambio sistémico exige entender la raíz de un problema y buscar soluciones transformadoras — y eso requiere capital paciente y asistencia técnica, dos elementos clave que aporta las finanzas de impacto.
El último punto fue la adicionalidad: distinguir el impacto atribuido a un proyecto del impacto atribuido al inversor es más difícil de lo que sugieren las memorias de impacto al uso. De ahí surgió una idea que recogemos con gusto: pasar de la atribución a la contribución, aceptando que el cambio sistémico es casi siempre un mérito compartido entre muchos actores a lo largo del tiempo.
Tendencias que están aquí y por qué ahora
Cada panelista trajo una lectura de hacia dónde se mueve ya la práctica. Guillermo Casasnovas compartió un estudio de ESADE sobre el nivel de madurez de los financiadores de cambio sistémico, con cinco buenas prácticas que distinguen a los más avanzados: abordar causas profundas, apostar por un cambio inclusivo y específico al contexto, usar la capacidad de convocatoria para tender puentes, dejar espacio a la experimentación y orientar la medición hacia el aprendizaje y la contribución.
María Balcazar habló de ampliar el tipo de capital movilizado y de la dificultad de definir el sweet spot de cada estrategia: cuánto capital financiero y cuánto capital relacional — redes, influencia, capacidad de conectar actores — necesita cada caso, además de tendencias que ya se consolidan a escala biorregional.
Desde SpainNAB aportamos ejemplos de nuestro ecosistema: financiación multianual con liberación por hitos, que exige co-diseñar la financiación, y blended finance, con el Fondo Huruma — COFIDES y Gawa Capital dentro de las facilidades de blending de la UE — como muestra de que la complementariedad entre tipos de capital ya funciona.
Cerramos con la pregunta que da título al panel: ¿por qué ahora? Porque ya hay casos de éxito sobre los que aprender, porque existe más colaboración entre grupos de interés que hace unos años, y porque foros como este permiten compartir aprendizajes. Pero, sobre todo, porque es buen momento para volver al why — al motivo por el que nació la economía de impacto — sin perderlo de vista mientras el sector madura y escala.
Nuestra conclusión tras esta sesión es clara: las herramientas para financiar cambio sistémico ya existen y varias organizaciones de nuestro ecosistema las están poniendo en práctica. El reto es que dejen de ser la excepción y se conviertan en la forma estándar de financiar.



