SpainNAB ha asistido el 26 de marzo a la jornada “Oportunidades de España para el próximo presupuesto europeo”, celebrada en la sede de la Comisión Europea en Madrid. El encuentro ha permitido analizar las principales líneas del futuro marco financiero europeo y su posible impacto en la economía española desde una perspectiva estratégica y de largo plazo.
Durante la sesión, expertas como Anna Armengol, consejera económica en la Representación de la Comisión Europea en España, y Paz Guzmán, consejera económica del Banco Europeo de Inversiones (BEI), abordaron las principales características del nuevo presupuesto, que se plantea más ambicioso, orientado a resultados y con una mayor simplificación para los beneficiarios. Este nuevo marco prevé destinar a España el 1,26% de la Renta Nacional Bruta de la UE y se encuentra en fase de negociación, con previsión de cierre en 2026 y entrada en vigor en 2028.
Entre las principales novedades, se destacó la reducción del número de programas (de 52 a 16), la creación de un portal único de acceso a los fondos y una mayor flexibilidad en su gestión. En este contexto, los planes nacionales y regionales cobrarán especial protagonismo, concentrando el 44% del presupuesto asignado a España.
Competitividad y transición con escaso foco en los retos sociales
Durante la mesa redonda, en la que participaron también Marta Martínez y Aleix Cubells, moderados por Eduardo Brunet (director de GFI España), se pusieron sobre la mesa prioridades clave como la competitividad, la transición energética, la sostenibilidad y la cohesión territorial. Asimismo, se subrayó la importancia de dar continuidad a los proyectos impulsados por los fondos Next Generation EU y de reforzar sectores estratégicos para mejorar la productividad.
Si bien estos ejes reflejan una clara orientación hacia la transformación económica y la sostenibilidad, desde SpainNAB observamos un escaso protagonismo de otros retos sociales estructurales más allá del desafío demográfico. Cuestiones como la desigualdad, la inclusión social o el acceso a oportunidades no ocupan un lugar central en el debate, a pesar de su relevancia para garantizar una transición verdaderamente justa y equilibrada.
Desde una perspectiva alineada con la economía y las finanzas de impacto, la coyuntura y negociación actuales deben centrar el debate en la importancia de avanzar hacia un enfoque más integrado de las políticas públicas, en el que los objetivos económicos, sociales y medioambientales se aborden de forma conjunta. En este sentido, resulta clave promover instrumentos que permitan movilizar capital, tanto público como privado, hacia soluciones que generen impacto medible y respondan de manera efectiva a los retos sociales y territoriales.
Los participantes coincidieron en la necesidad de reforzar la autonomía estratégica, impulsar la innovación, fortalecer el tejido empresarial y mejorar la colaboración entre administraciones. En este contexto, el futuro presupuesto europeo se configura como una herramienta relevante para acompañar la transformación hacia una economía más sostenible, resiliente e inclusiva, siempre que se logre integrar de forma más explícita la dimensión social en su diseño y ejecución.




