Fondo de fundaciones

Cinco años sembrando impacto: celebramos el aniversario del Fondo de Fundaciones de Impacto

Hay encuentros que no son solo una celebración, sino una reafirmación colectiva de propósito. El V Aniversario del Fondo de Fundaciones de Impacto (FdF) fue uno de ellos. Un espacio donde la financiación se convirtió en historias, los números en trayectorias y el capital paciente en transformación real.

Este fondo, promovido desde Open Value Foundation, nació para cambiar las reglas, con una convicción clara: demostrar que el capita puede ser catalizador de empresas que generan impacto social y ambiental, sin renunciar a la sostenibilidad financiera. Cinco años después, el balance habla de hitos alcanzados, aprendizajes compartidos y un modelo que ha sabido adaptarse sin perder su esencia.

Cinco años de logros y aprendizajes

Durante el repaso a la trayectoria del FdF se destacaron no solo cifras y operaciones, sino algo más relevante: el aprendizaje colectivo. La importancia del acompañamiento estratégico, la paciencia como ventaja competitiva y la necesidad de construir alianzas sólidas dentro del ecosistema de inversión de impacto.

El FdF ha demostrado que la colaboración entre fundaciones no solo suma recursos, sino que multiplica visión, coherencia y capacidad transformadora. Y el estudio presentado refuerza esa intuición con evidencia: alinear inversión y misión no es una aspiración teórica, sino una oportunidad real para fortalecer el papel de las fundaciones en la transformación social y ambiental.

Hoy el Fondo es ya una comunidad formada por 45 fundaciones y entidades sin ánimo de lucro, con presencia en 12 comunidades autónomas y más de 60 fundaciones formadas en inversión de impacto. Más de 500 fundaciones han sido mapeadas, y más de 20 expertos han participado en los procesos formativos, contribuyendo a construir conocimiento y confianza en torno a esta estrategia.

En términos financieros, el Fondo ha realizado 9 inversiones en empresas sociales, con 330.000 € invertidos y 490.000 € bajo gestión, tras 5 convocatorias de apoyo al emprendimiento social en las que se han presentado más de 350 iniciativas.

Pero quizá uno de los datos más reveladores es este: más del 40% de las fundaciones que han pasado por el FdF están incorporando estrategias de inversión de impacto en sus organizaciones. Además, 9 fundaciones ya están haciendo inversión directa, 8 invierten en fondos de impacto y 5 han creado su propio programa de inversión en emprendedores sociales.

En este contexto, Aldara Fernández de Córdova, de Fundación AltamarCAM, y Mercedes Valcárcel, de SpainNAB, compartieron las principales conclusiones del Estudio sobre Fundaciones e Inversión de Impacto (diciembre 2025). El informe pone de relieve las oportunidades que tienen las fundaciones para alinear su política de inversión con su propia misión, avanzando hacia modelos donde el patrimonio no solo preserve valor, sino que contribuya activamente a generar impacto.

Este trabajo de investigación contribuye a generar conocimiento y a normalizar una conversación estratégica: cómo las fundaciones pueden activar todo su capital, no solo el destinado a subvenciones, para escalar el impacto que generan, completando el ejemplo práctico de Fondo de Fundaciones y otros ejemplos que, igualmente, se recogen en el estudio.

Mesa redonda: regulación, mercado y política pública en diálogo

Uno de los momentos más potentes del encuentro fue, sin duda, la conversación en torno a las empresas participadas. Dos mesas que no solo compartieron resultados, sino trayectorias, desafíos y aprendizajes y que pusieron el alma al encuentro igual que lo ponen en sus proyectos.

Apadrina Un Olivo, con la intervención de su CEO, Jose Alfredo Martín, compartió cómo un proyecto nacido para recuperar olivos centenarios abandonados se ha convertido en un motor de desarrollo rural e inclusión sociolaboral. Un ejemplo de cómo regenerar territorio, comunidad y oportunidades al mismo tiempo.

La Hormiga Verde, representada por su gerente Ignacio García, puso sobre la mesa la importancia de la economía circular y la generación de empleo para personas en situación de vulnerabilidad. Tecnología, reciclaje y dignidad laboral convergen en un modelo empresarial que demuestra que impacto y eficiencia pueden ir de la mano.

Filantrópico, con la intervención de su fundador Javier Sanz Martín, compartió cómo están facilitando nuevas formas de canalizar capital hacia proyectos con propósito, profesionalizando y democratizando el acceso a la inversión con impacto.

U4Impact, de la mano de su fundador Manuel Docavo, mostró cómo conectar talento universitario con organizaciones y empresas sociales puede convertirse en una palanca de transformación sistémica. Jóvenes que quieren generar impacto y organizaciones que necesitan innovación: una conexión con enorme potencial.

Estas organizaciones reflejan la diversidad del Fondo: acceso a derechos básicos, inclusión laboral, innovación social, movilización de talento y fortalecimiento del tercer sector. Todas comparten algo esencial: sin capital paciente y confianza a largo plazo, muchos de estos proyectos no habrían podido consolidarse.

Más que un aniversario, una declaración de intenciones

El V Aniversario del Fondo de Fundaciones de Impacto no fue un punto de llegada, sino un punto de inflexión. Cinco años después, el FdF ha demostrado que la colaboración entre fundaciones puede generar estructuras innovadoras, sostenibles y transformadoras.

Las historias compartidas evidencian que cuando el capital se alinea con el propósito, el impacto deja de ser una aspiración y se convierte en realidad medible y tangible.

Desde SpainNAB celebramos estos cinco años y, sobre todo, el compromiso renovado de seguir impulsando un ecosistema donde la inversión de impacto sea una herramienta clave para afrontar los grandes retos sociales y ambientales de nuestro tiempo.

Porque cuando las fundaciones invierten juntas, no solo financian proyectos: construyen futuro.