El pasado 24 de marzo participamos en Andalucía Impacta 2026, el primer encuentro en Andalucía para alinear inversión, políticas públicas y emprendimiento con propósito. Promovido por la Diputación de Málaga y la Fundación Foro NESI, con la colaboración de SpainNAB entre otras, reunió a más de 100 actores clave del ecosistema: inversores, administraciones y emprendedores sociales, con un objetivo común: movilizar capital hacia soluciones que respondan a los grandes retos sociales y medioambientales del territorio andaluz.
Inversores de impacto: criterios, tesis y conexión directa con el ecosistema
La jornada arrancó con un momento particular, en el que diferentes actores de la inversión de impacto compartieron sus tesis, criterios y prioridades, invirtiéndose el rol del «pitching» habitual de los emprendedores siendo, esta vez, protagonistas los fondos y gestoras de impacto.
En esta primera parte, nuestras entidades asociadas jugaron un papel especialmente relevante, aportando una visión práctica sobre cómo se está canalizando capital hacia proyectos con impacto real. Desde modelos de venture philanthropy hasta fondos especializados en clima, transición energética o inclusión, se puso de manifiesto la diversidad de instrumentos financieros y enfoques que hoy configuran el mercado.
Más allá de la presentación, este espacio funcionó como un ejercicio de transparencia y alineamiento: qué buscan los inversores, qué métricas valoran y qué condiciones facilitan el acceso a la financiación que ofrecen. Un paso clave para reducir la fricción entre capital y proyectos. Gracias a Open Value Foundation, Fondo de Fundaciones, Global Social Impact Investments, Inclimo, Creas, Repsol Impacto Social, Goparity, Phitrust y Spainsif, por compartir su contribución y abrir su estrategia al ecosistema andaluz.
Capital público catalítico e innovación financiera
Uno de los ejes conceptuales más relevantes de la jornada vino de la mano de Mercedes Valcárcel, directora general de SpainNAB.
Durante el diálogo que moderó, se abordó el papel del capital público como catalizador del mercado de impacto, subrayando la necesidad de avanzar hacia esquemas de blended finance que permitan reducir riesgos, atraer inversión privada y escalar soluciones.
Este enfoque no se planteó únicamente desde lo teórico. En el propio contexto local, se compartieron aprendizajes concretos sobre los contratos de impacto social impulsados en Málaga, que están marcando un precedente en España. En la conversación con Jorge Martínez, interventor del Ayuntamiento de Málaga, se puso en valor el trabajo técnico y jurídico necesario para hacer viables este tipo de instrumentos desde la administración pública, demostrando que la innovación financiera también pasa por adaptar los marcos existentes.
Asimismo, desde el Fondo de Impacto Social (FIS) de Cofides, Alfonso Ciarán aportó la visión del capital, destacando cómo este tipo de estructuras permiten alinear incentivos entre administraciones, inversores y proveedores de servicios, vinculando financiación a resultados medibles. Se destacó la oportunidad de que el capital privado sea auténticamente catalítico asumiendo riesgos que permitan la entrada de capital privado a escala y dotando de verdadero impulso las soluciones que, de otra manera, tendrían difícil acceso a los recursos necesarios para escalar su impacto.
En conjunto, estas experiencias refuerzan una idea clave que atravesó toda la jornada: la innovación financiera ya está ocurriendo, y los contratos de impacto social son una herramienta concreta para activar ese capital catalítico en el territorio.

Alineamiento institucional: una agenda compartida
A continuación, la mesa institucional, que reunió a representantes de los tres niveles territoriales: Ayuntamiento de Málaga, diputación de Málaga y Junta de Andalucía, moderados por Myriam Estarrona de Open Value Foundation.
Este diálogo puso de manifiesto cómo el impacto ya no se entiende como un concepto periférico, sino como una herramienta estratégica para diseñar políticas públicas más eficaces . La alineación entre administraciones y su voluntad de trabajar con inversores abre una oportunidad real para estructurar proyectos con impacto desde el territorio.
Del concepto a la práctica
Una segunda parte de la jornada, fueron encuentros separados en los que los financiadores y las administraciones públicas se sentaron en torno a dos grandes retos del territorio: el reto rural y el reto climático y el reto del empleo, la inclusión y otros retos urbanos, con la intención de alinear estrategias de políticas públicas y potencial incorporación del capital de impacto a través de fórmulas de innovación financiera que permitan abordar en profundidad las soluciones necesarias.
La jornada también puso el foco en quienes están llamados a ejecutar ese impacto: emprendedores y empresas de impacto. El taller dinamizado por María Molina, directora de alianzas y ecosistema de impacto en SpainNAB, ofreció un espacio práctico para alinear conceptos de impacto con las expectativas del capital. Más allá de definiciones teóricas, se trabajó en cómo traducir el impacto en propuestas comprensibles y atractivas para inversores.
Este tipo de espacios son clave porque actúan como puente: ayudan a que los proyectos entiendan qué significa realmente estar “listos para inversión de impacto”, y cómo el rigor en la medición y narrativa de impacto puede convertirse en una ventaja competitiva.
Un ecosistema que avanza hacia la colaboración
Andalucía Impacta 2026 confirma una tendencia clara: el ecosistema de impacto en España está evolucionando hacia modelos más colaborativos, donde capital, políticas públicas y ecosistema social comienzan a hablar un lenguaje común. Y, para ello, la capilaridad e implicación de todos los actores públicos y privados de cada territorio es fundamental.
El reto ahora es mantener este impulso y traducir estas conexiones en alianzas y operaciones concretas. Porque,el impacto no es solo una aspiración: es una oportunidad tangible para transformar territorios desde la inversión.




