Editorial julio 2026
Llegamos a julio con la sensación de haber vivido varios años en apenas unos meses. El primer semestre de 2026 ha sido intenso, exigente y profundamente estimulante para SpainNAB y para el conjunto del ecosistema de impacto.
En un contexto global marcado por la incertidumbre, hemos comprobado una vez más que el impacto no es una tendencia pasajera ni una conversación reservada a unos pocos actores pioneros. Es una realidad que sigue ampliando su alcance, incorporando nuevos territorios, fortaleciendo alianzas y desarrollando herramientas cada vez más sólidas para canalizar capital hacia la generación de valor social y medioambiental.
En estos últimos meses hemos participado en encuentros, conversaciones y procesos que nos han permitido tomar el pulso a un ecosistema diverso, dinámico y en plena evolución. Lo hemos hecho recorriendo distintas geografías y conectando con organizaciones que, desde realidades muy diferentes, comparten una misma convicción: la necesidad de construir una economía que sitúe el impacto en el centro de la toma de decisiones.
Un semestre intenso para la economía de impacto
Durante estos seis meses hemos abordado cuestiones tan diversas como la transformación sistémica, el desarrollo territorial, la financiación para reducir desigualdades, el papel de los ecosistemas locales o la articulación de nuevas comunidades de práctica. Hemos visto cómo surgen espacios de colaboración en distintos puntos del país y cómo el impacto continúa consolidándose como un lenguaje común entre empresas, inversores, fundaciones, administraciones públicas y organizaciones de la economía social, el tercer sector y las empresas.
Uno de los momentos más representativos de este periodo fue nuestra Asamblea General, que reunió a una comunidad cada vez más amplia y diversa. Más allá de su dimensión institucional, la Asamblea fue una oportunidad para constatar la solidez del ecosistema, celebrar los avances conseguidos y confirmar que la economía de impacto en España sigue ganando madurez, capacidad de colaboración y relevancia. Un espacio que reflejó, mejor que ningún otro, la riqueza de perspectivas y la ambición compartida que caracterizan hoy a nuestra comunidad.
Especialmente relevante ha sido la creciente presencia de la perspectiva territorial. En numerosas conversaciones ha aparecido una misma idea: no habrá una economía de impacto sólida si no somos capaces de conectar la movilización de capital con las necesidades reales de las comunidades, los municipios y las regiones. Los territorios no son únicamente escenarios donde desplegar soluciones: son agentes fundamentales en la construcción de una transformación duradera.
La inauguración de nuevas iniciativas y espacios de encuentro, como la Comunidad de Impacto en Navarra, es un buen ejemplo de esta evolución. Refleja una tendencia que observamos con satisfacción: el impacto está dejando de concentrarse exclusivamente en determinados núcleos para convertirse en una conversación cada vez más distribuida y cercana.

Lo que viene: antes y después de la pausa de verano
Antes de hacer el habitual paréntesis estival, todavía tenemos por delante dos citas especialmente relevantes para nuestro ecosistema. Del 8 al 10 de julio estaremos en Santander celebrando una nueva edición de El Camino hacia la Economía de Impacto, un espacio ya consolidado para el aprendizaje, el encuentro y la reflexión compartida entre profesionales del ámbito empresarial, financiero, académico, social e institucional.
A continuación, pondremos rumbo a Barcelona para celebrar Rumbo a la Cumbre: financiación de impacto en el espacio iberoamericano, una jornada que reunirá a actores clave de España, Portugal y América Latina para analizar las oportunidades de la inversión de impacto, el papel del blended finance y las alianzas que pueden fortalecer las relaciones iberoamericanas de cara a la próxima Cumbre Iberoamericana.
Ambos encuentros comparten una misma vocación: seguir ampliando la conversación, generar conocimiento, fortalecer alianzas y consolidar una visión compartida sobre el papel de la financiación de impacto en la transformación de nuestras economías.
Y aunque después llegará un merecido descanso para muchos, la realidad es que la actividad no se detiene. En SpainNAB ya estamos preparando un otoño que se presenta especialmente intenso. Arrancaremos octubre con nuestro encuentro anual VII Camino al Impacto, que celebraremos el 6 de octubre en Madrid, dando inicio a una nueva edición del Mes del Impacto, un periodo que volverá a reunir conversaciones, iniciativas y actores clave comprometidos con acelerar la transformación económica y social. De todo ello os contaremos más muy pronto, pero podemos adelantar una certeza: el segundo semestre llega cargado de oportunidades para seguir haciendo crecer este movimiento.
Al llegar al ecuador del año, el balance es claramente positivo. No porque los retos hayan disminuido, sino porque cada vez somos más quienes trabajamos para afrontarlos desde la colaboración, la innovación y la convicción de que el capital puede y debe contribuir al bienestar de las personas y del planeta.
Gracias a todas las organizaciones, instituciones y profesionales que hacen posible este avance colectivo y por seguir construyendo este movimiento. ¡Disfrutad del verano, recuperad energías y seguid conectados. Lo mejor de este 2026 todavía está por llegar!




