SpainNAB participó recientemente en la jornada Feelant Impact Summit de Madrid, ante un público formado, esencialmente, por fundaciones del sector de la salud. María Molina, directora de alianzas y ecosistema de impacto, moderó la mesa redonda “Financiación e Inversión para Fundaciones: de la Filantropía a la Sostenibilidad Económica” con el objetivo de reflexionar sobre cómo evolucionar hacia modelos más sostenibles, diversificados y alineados con la misión de las organizaciones. En la misma, participaron cuatro organizaciones asociadas a SpainNAB muy representativas y profundamente conocedoras de las oportunidades que la financiación y la inversión de impacto abren al sector fundacional.
La sesión, enmarcada en un contexto de transformación del tercer sector, puso de relieve la necesidad de repensar la relación entre la filantropía tradicional y las nuevas herramientas financieras que pueden contribuir a la sostenibilidad a largo plazo de las fundaciones.
Repensar la cultura organizativa: sostenibilidad y escalabilidad de la misión
Desde la Asociación Española de Fundaciones (AEF), se apuntaron algunos datos en relación a la estructura financiera de las fundaciones en España y subrayó la importancia de que las fundaciones entiendan la sostenibilidad no solo como una cuestión de financiación, sino como un enfoque integral que afecta a su misión, estructura y toma de decisiones. En este sentido, apuntó como aspectos destacados donde es necesario incidir la profesionalización de la gestión, la adaptación de los órganos de gobernanza y la incorporación de una cultura más estratégica respecto al uso de los recursos financieros.
En definitiva, el paso de la filantropía a la sostenibilidad requiere cambios culturales profundos, donde la búsqueda de impacto social y la gestión eficiente del patrimonio no se perciban como ámbitos separados, sino complementarios.
Por su parte, Open Value Foundation (OVF) es un ejemplo claro de modelo híbrido entre la filantropía tradicional y la inversión de impacto, pionero en España de este cambio de cultura. Esta fundación familiar impulsa proyectos y alianzas que catalizan soluciones para mejorar los medios de vida de las personas más vulnerables.
Entre las ventajas de este capital venture philanthropy destaca que no solo busca aportar fondos sino también acompañamiento, mentoría, apoyo no financiero y ofrece instrumentos financieros diversos según se adapte al proyecto: donaciones, préstamos y otros instrumentos financieros flexibles, combinados con instrumentos no financieros.
Adicionalmente, desde OVF se ha impulsado el Fondo de Fundaciones de Impacto, una iniciativa colaborativa con otras fundaciones, para invertir conjuntamente en proyectos con impacto social, combinando la rentabilidad financiera con el impacto. El valor adicional de esta iniciativa es que contribuye a la necesaria formación y reflexión interna de las fundaciones, derribar barreras y minimizar riesgos para esas primeras aproximaciones de fundaciones más pequeñas a la ventana de oportunidad que les abre la inversión de impacto.

Nuevos instrumentos financieros para fundaciones pequeñas y medianas
Por parte de entidades como Triodos Bank y La Bolsa Social, se destacó el papel de la financiación de impacto como motor de transformación. Ambas organizaciones coincidieron en que el acceso a instrumentos de inversión de impacto requiere que las fundaciones demuestren claridad en su propósito, transparencia en la medición de resultados y una estructura de gobernanza sólida.
Se resaltó, además, que la inversión de impacto no está reservada solo a grandes organizaciones, sino que cada vez existen vehículos adaptados a distintos tamaños y niveles de riesgo, lo que abre nuevas oportunidades para las fundaciones que buscan combinar impacto y sostenibilidad.
Recurrir a la financiación de impacto permite diversificar las fuentes de financiación sin comprometer la misión social a través de herramientas que permiten a las fundaciones financiar proyectos concretos, generar ingresos recurrentes o preservar su capital, adaptándose a sus diferentes objetivos y grados de madurez financiera.
Un futuro más sostenible y colaborativo
La mesa concluyó con una reflexión compartida: la sostenibilidad económica y el impacto social no son objetivos contrapuestos, sino dos caras de una misma estrategia. El reto está en construir modelos financieros que refuercen la misión de las fundaciones, sin depender exclusivamente de la filantropía tradicional.
Desde SpainNAB, seguiremos impulsando estos espacios de diálogo y colaboración para que el sector fundacional pueda aprovechar todo el potencial de la inversión de impacto como palanca para una economía más justa, sostenible e inclusiva.




