Del Sur al Norte: en Bilbao cerramos un año de Nodos de Impacto que conectan desarrollo e inversión de impacto

2025 ha sido un año clave para SpainNAB en su expansión territorial: hemos puesto en marcha los Nodos de Impacto, un nuevo espacio de encuentro del ecosistema de impacto para activar, escuchar y reunir al ecosistema de impacto más allá de Madrid, y siempre de la mano de nuestras asociadas.

El primer nodo tuvo lugar en julio en Sevilla, como evento paralelo en el marco de la Conferencia Internacional de Naciones Unidas sobre Financiación para el Desarrollo (FfD4, por sus siglas en inglés), donde se abrió una conversación urgente: cómo las finanzas de impacto pueden reforzar y acelerar la respuesta a los retos sociales y medioambientales de nuestro país.

Esa conversación viajó, literalmente, del sur al norte. Y el 27 de noviembre, en KUNA – Espacio Ganbara (Bilbao) y de la mano de nuestra asociada Fundación bancaria BBK, celebramos el último nodo del año: un encuentro diseñado para retomar y ampliar los aprendizajes de Sevilla, conectándolos con el tejido de emprendimiento e innovación social del País Vasco y regiones cercanas.

Un nodo que visibiliza el puente entre desarrollo e inversión de impacto

La jornada comenzó con la bienvenida de Kristian Prieto (BBK) y la apertura institucional de Asier Aranbarri, director de Innovación Social de Lehendakaritza. Sus intervenciones marcaron un mensaje claro: Euskadi tiene una oportunidad real para posicionarse como territorio de referencia en impacto.

La keynote de Juan José Zaballa, subdirector de operaciones del sector privado en AECID–FEDES situó el marco global de esta conversaciónLa Conferencia de Naciones Unidas marcó un cambio estructural en la forma de entender la financiación para el desarrollo: la cooperación tradicional ya no basta y el momento exige innovación financiera, movilización de capital a gran escala y una nueva arquitectura multiactor capaz de responder a desafíos que desbordan la capacidad pública. En este contexto, FEDES emerge como un actor catalizador, diseñado para canalizar recursos hacia resultados verificables y para impulsar instrumentos de blended finance y modelos que aseguren impacto y sostenibilidad.

Zaballa subrayó también la relevancia del territorio: la innovación local, el emprendimiento y los actores de proximidad son esenciales para aterrizar soluciones y convertirlas en iniciativas escalables, siempre que cuenten con el apoyo y la financiación adecuados. El mensaje es claro: la visión acordada en Sevilla requiere ahora ejecución desde las comunidades y ecosistemas locales y con implicación del sector privado y la inversión de impacto, invitando a alinearse en torno a una agenda común basada en impacto, medición y corresponsabilidad.

Tensiones, oportunidades y futuro: la conversación SpainNAB–GSI

El diálogo entre Mercedes Valcárcel (SpainNAB) y Adrián Landa (GSI) profundizó en las “tensiones” y polaridades propias de la inversión de impacto, especialmente cuando se trabaja con horizontes de largo plazo y en mercados emergentes, donde la percepción de riesgo suele distorsionar el verdadero potencial de su desarrollo económico y social. Ambos ponentes coincidieron en que los retos globales ya no permiten mantener separadas las agendas de desarrollo y de inversión de impacto: la cooperación pública está desbordada y se necesita canalizar capital privado con intencionalidad clara, bajo marcos de medición, transparencia y principios de impacto. En este sentido, el Sevilla Commitment aparece como un punto de inflexión que marca una hoja de ruta hacia una arquitectura financiera más innovadora, donde el impacto aporta herramientas y mecanismos —como el blended finance— y el desarrollo aporta propósito y legitimidad.

Otro de los focos del diálogo fue la importancia de generar redes y alinear incentivos, especialmente cuando se combinan inversores privados, entidades públicas y gestores en modelos blended. Valcárcel subrayó cómo SpainNAB ha contribuido a fortalecer ecosistemas en Latam y África, apoyando a otros NABS y replicando aprendizajes como el rol desempeñado en el marco de FIS. Landa, por su parte, destacó la relevancia de impulsar colaboraciones multiactor (empresas, fondos, filantropía, administraciones, bancos de desarrollo) que permitan aterrizar soluciones desde lo local y escalarlas a nivel sistémico. Ambos coincidieron en que la convergencia entre desarrollo e inversión de impacto no es una tendencia pasajera, sino una necesidad estructural impulsada por un mundo que exige movilizar capital a escala poblacional, con métricas comparables y una agenda común basada en corresponsabilidad.

Tres perspectivas, un mismo propósito: generar impacto desde lo real

El panel “Del desarrollo a la inversión de impacto: conectando agendas”, moderado por Kristian Prieto, abrió con una primera ronda centrada en lo que significa “impacto” desde tres realidades muy distintas. Marta Femia (ANESVAD) subrayó la importancia de situar el impacto social desde la salud y la cooperación, recordando que la inversión de impacto debe mirar también al sur global, en continuidad con la conversación iniciada en Sevilla. Óscar Ugarte (Seed Capital) aportó la perspectiva de la financiación pública y semipública, destacando qué instrumentos están funcionando, dónde siguen las brechas y qué hace falta para catalizar más proyectos transformadores. Por su parte, Pablo Ocaña (Urbegi) aterrizó la conversación en la voz del territorio: empleo inclusivo, economía social y proyectos que nacen de necesidades reales de las comunidades. Esta primera parte permitió entender cómo tres “trincheras” distintas comparten un mismo denominador común: la urgencia de conectar agendas para generar impacto real.

En la segunda parte, cada ponente presentó ejemplos prácticos de qué está ocurriendo ya en Euskadi que demuestra que esta convergencia desarrollo–impacto no solo es posible, sino que ya está en marcha. Se compartieron proyectos, instrumentos y aprendizajes reales, junto con una barrera concreta que cada organización quiere romper para avanzar más rápido. La tercera y última parte del panel miró hacia adelante: ¿qué necesita Euskadi para escalar su agenda de impacto? Surgieron reflexiones sobre el rol de las empresas sociales, las administraciones públicas, las fundaciones, el tercer sector y los inversores; sobre cómo colaborar entre actores tan distintos; y sobre cuál sería la única medida prioritaria para acelerar el impacto en la región. Una conversación honesta que confirmó que Euskadi tiene potencial, masa crítica y conocimiento… pero que su siguiente salto pasa por activar más colaboración, más redes y más ambición compartida.

Cerramos un año, abrimos camino

La jornada concluyó con el cierre de Mercedes Valcárcel, directora general de SpainNAB, subrayando la relevancia del momento que viven ambas agendas (desarrollo e inversión de impacto) y la responsabilidad compartida de acelerar soluciones ante los retos del país y globales.

Tras la participación cultural y el cóctel-networking, quedó la sensación de que este nodo no fue un cierre, sino un nuevo punto de partida.

Porque este 2025 lo hemos comprobado: cuando el impacto se territorializa, se multiplica.
Y con nodos como los de Sevilla y Bilbao, se está tejiendo una red que seguirá creciendo en 2026 para impulsar un desarrollo más inclusivo, regenerativo y sostenible en todo el país.