El pasado 18 de febrero, asistimos a la presentación de la segunda edición del informe Desafíos de la Inversión Sostenible: Dark Green 2.ª edición, un trabajo impulsado por la Cátedra Internacional de Finanzas Sostenibles UPF-BSM impulsada por Triodos Bank que analiza la evolución del mercado y los retos estructurales a los que se enfrenta la inversión sostenible en España y en Europa.
El encuentro reunió a representantes del ámbito académico, regulatorio, institucional y financiero para debatir sobre el momento actual del sector, marcado por una creciente exigencia regulatoria, un escrutinio público más intenso y la necesidad de reforzar la credibilidad del mercado.
Marcos Eguiguren, Associate Provost y Secretario General de la UPF-BSM y Director de la Cátedra, destacó la importancia de generar conocimiento riguroso en un contexto en el que la sostenibilidad ha pasado de ser una tendencia a convertirse en un eje estructural del sistema financiero.
A continuación, Susana Cabada, directora de Personal Banking de Triodos Bank España y miembro del Consejo Académico de la Cátedra, subrayó el papel de la banca con propósito en la canalización del ahorro hacia proyectos con impacto positivo real, así como la necesidad de preservar la ambición transformadora de la inversión sostenible.

Resultados y conclusiones del informe: entre la consolidación y la redefinición
Presentaron los resultados del informe sus coautores: Oscar Elvira, Senior Lecturer en la UPF-BSM, y Patricia Gabeiras, Socia Fundadora de Gabeiras & Asociados y presidenta de Spainsif.
El informe identifica un momento de transición para la inversión sostenible, caracterizado por:
- Mayor complejidad regulatoria, derivada del despliegue normativo europeo en materia de finanzas sostenibles.
- Riesgo reputacional y de greenwashing, que exige una mayor transparencia, trazabilidad y coherencia en la clasificación de productos.
- Necesidad de claridad en las categorías “dark green”, especialmente en relación con los productos más ambiciosos en términos de impacto.
- Revisión estratégica de las gestoras, que están ajustando sus políticas, metodologías y comunicaciones ante un entorno más exigente.
- Demanda creciente de datos fiables y comparables, clave para la toma de decisiones de inversión y para la supervisión.
Los autores insistieron en que el mercado no está retrocediendo, sino madurando. La actual fase de ajuste responde a la necesidad de alinear expectativas, regulación y práctica real, reforzando la credibilidad del ecosistema.
En cuanto al análisis cuantitativo, el informe destaca que a junio de 2025 el patrimonio total invertido en productos financieros sostenibles en España ascendió a 159.504 millones de euros, lo que representa el 38 % del total de activos gestionados en fondos. Sin embargo, solo el 0,6 % de ese patrimonio corresponde a fondos calificados como artículo 9 (“dark green”), es decir, los productos con mayor ambición de impacto ambiental y social. Este último grupo suma apenas 2.582 millones de euros, lo que evidencia la escasa representación de los fondos con mayor exigencia de sostenibilidad en el mercado español.
Mesa redonda: regulación, mercado y política pública en diálogo
En la mesa redonda, moderada por Patricia Gabeiras, presidenta de Spainsif, participaron
- Pablo Esteban, subdirector general de Spainsif
- Claudia Antuña, socia de AFI
- Begoña López, subdirectora del Departamento de Estrategia, Innovación y Finanzas Sostenibles de la CNMV
- Antonio Ortiz, subdirector adjunto de Finanzas Sostenibles y Digitales
Uno de los mensajes transversales fue que la sostenibilidad ya no es un atributo diferencial, sino un requisito estructural. Sin embargo, su correcta implementación exige rigor técnico, coherencia normativa y compromiso institucional.
Se abordó también el papel supervisor en la prevención del greenwashing o la necesidad de una mayor coordinación entre la política pública y el sector financiero, señalando el trabajo que desde el Consejo de Finanzas Sostenibles y, a través de los diferentes grupos de trabajo, se está haciendo y que va a aportando luz y herramientas a los diferentes actores en esa alineación.
Por último, se señaló como reto de context,o pero también regulatorio y de mercado, la necesidad de mantener la ambición climática.

Un punto de inflexión para la inversión sostenible
La presentación del informe puso de relieve que el mercado de la inversión sostenible se encuentra en un punto de inflexión: tras años de crecimiento acelerado, afronta ahora una etapa de consolidación, depuración y mayor exigencia.
En este contexto de creciente sofisticación regulatoria y debate en torno a las categorías artículo 8 y 9 del SFDR, conviene recordar que la inversión de impacto ocupa un espacio propio que no encaja de forma automática en estas clasificaciones. Su lógica parte de la intencionalidad explícita de generar impacto social o ambiental medible junto con retorno financiero, lo que implica métricas, estructuras y horizontes temporales específicos.
Precisamente por esa singularidad, resulta especialmente positivo que la propuesta de revisión de SFDR 2.0 haya incorporado de forma explícita la referencia a la inversión de impacto dentro de las tres nuevas etiquetas planteadas (sostenibles, de transición e «ESG Collection»). Celebramos este avance y confiamos en que, en el proceso hacia el texto final, esta mención se refuerce, ya que aportará mayor claridad al mercado y facilitará que inversores institucionales y minoristas puedan identificar y elegir con mayor precisión aquellas inversiones más alineadas con la generación de impacto real.
En este sentido, desde SpainNAB estamos trabajando este año en el estudio de tamaño de mercado de la inversión de impacto con datos 2025, con el objetivo de dimensionar con rigor su peso real, identificar tendencias y aportar claridad en un momento en el que medir bien es clave para decidir mejor.
Finalmente, agradecemos este trabajo impulsado por Triodos Bank a través de la Cátedra Internacional de Finanzas Sostenibles UPF-BSM y que reafirma el compromiso con el análisis independiente y el diálogo entre academia, sector financiero y reguladores, contribuyendo a construir un mercado más transparente, ambicioso y alineado con los objetivos de transición ecológica y social.



