Foro Cultura 2026

SpainNAB apoya el I Foro de Cultura e Inversión de Impacto

El 26 de enero nuestra asociada Gabeiras, presenta el I Foro de Cultura e Inversión de Impacto en el museo Thyssen-Bornemitza de Madrid y con el apoyo de SpainNAB.

La cultura es uno de los sectores que más puede beneficiarse del avance e innovación en instrumentos financieros de impacto. En muchos de sus proyectos y actividades, la cultura cubre los ejes fundamentales de la inversión de impacto: adicionalidad, medición e intencionalidad. Pero, además, la cultura es un instrumento de transformación social y fomentar el desarrollo personal y social fundamental. Desde SpainNAB, en nuestro objetivo de generar conocimiento en torno a los conceptos vinculados a la financiación de impacto, pero, sobre todo, por la utilidad de estos consensos a la hora de movilizar capitales hacia proyectos sociales y medioambientales como soluciones de impacto positivo, colaboramos y celebramos la puesta en marcha de este espacio de diálogo entre la industria cultural y la financiera.

Identificar retos desatendidos de la cultura como oportunidades de inversión

Este foro parte de la premisa de una necesidad de conocimiento y reconocimiento de los aspectos técnicos de la cultura, por un lado, y de la inversión de impacto, por otro.

Carmen Páez, subsecretaria de Cultura del Gobierno de España, comienza repasando la evolución del sector de la cultura: antes, la cultura estaba asociada al privilegio y su financiación se basaba en el mecenazgo; con la democracia, la cultura pasa de ser un lujo a ser un derecho y esto modifica el papel del sector público en el ecosistema de la cultura. Frente al sistema anglosajón, el continental europeo incorpora desde el inicio el apoyo directo a través de subvenciones. Sin embargo, en el momento actual, la tendencia es hacia un modelo híbrido en el que el sector privado también aporte recursos y soluciones para financiar soluciones culturales. En paralelo, el sistema financiero también ha evolucionado y han surgido nuevos productos financieros complejizando la arquitectura financiera. El reto es cruzar ambos caminos que han evolucionado en paralelo, si bien hay muchas barreras de percepción.

La cultura genera impacto social e impacto democrático y esto tiene un valor incomparable a otros sectores industriales. Las instituciones públicas y privadas, por tanto, encuentran una conjunción natural en el concepto de la inversión de impacto.

Andoni Iturbe, viceconsejero de Cultura del Gobierno Vasco defiende que el modelo en que la cultura está desconectada de otras políticas públicas es un modelo antiguo. Desde el Gobierno Vasco, el modelo en que se está trabajando, está conectado a otras políticas y servicios públicos y servir al desarrollo personal como base para el desarrollo colectivo. Para ello, la cultura debe estar en el centro y estar organizada, a nivel territorial, como un sistema. Su marco estratégico, se basa en el concepto anglosajón de «valor público»: la cultura como servicio, a través de elementos significativos y con criterios de sostenibilidad (económica, ambiental, social, territorial). Es fundamental conocer el sector para identificar las oportunidades reales y rentables que ofrece la cultura para la inversión de impacto. Desde Euskadi, están en proceso de redacción de una ley de cultura que recoge ámbitos territoriales y competenciales diferentes, así como la interrelación de la cultura con otras políticas públicas con un enfoque sistémico.

Pau Rausell, profesor titular del Departamento de Economía Aplicada de la Universitat de Valencia, habla de cultura como una industria de bienes de experiencia que tiene la particularidad de que la producción es incierta ex ante, lo que hace un poco más difícil la gestión de la estimación de recursos, la medición de los impactos, etc. Esto hace también difícil identificar necesidades de mercado para cubrir necesidades de mercado; la producción cultural responde a una necesidad humana y natural, independiente de la «demanda» del mercado. Eso explica parte de la precariedad laboral del mercado y, por otro lado, este no sabe capturar todo el valor o beneficio en el conjunto de la sociedad que genera la producción cultural.

Pero si incorporamos la particularidad de la cultura como bien social, todos esos obstáculos son aún más asumibles y susceptibles de encontrar soluciones también desde el punto de vista financiero para el sector privado. Y esto influye también en cómo configuramos la adicionalidad y la sostenibilidad de la cultura, que ha de ser en términos ecosistémicos; del mismo modo, la medición debe repensarse también desde esta óptica.

Alfonso Santiago, CEO del grupo Last Tour, habla de su experiencia como empresa que genera negocio en diferentes industrias culturales donde la financiación pública es muy minoritaria. Lo que sí se identifica en el acceso al sector financiero es la falta de conocimiento vinculada a esa idea de «bien experiencial»: la desconfianza en cómo puede haber garantías del impacto que va a generar el proyecto. Como sector, hace falta un autorreconocimiento y reconocimiento por parte de otros (públicos y privados) como «industria», lo que contribuiría a situar al sector en el centro. Además, hay un riesgo en el sector que es la entrada de grandes fondos que responden a lógicas de especulación y defender la cultura y el impacto social que genera.

Mariela Besuievsky, socia de Tornasol Media, finalmente, pone el acento sobre la falta de datos y consenso en el impacto que genera la cultura. En cuanto a la financiación, debería haber un consenso en cómo abordar la complejidad de la financiación para no solapar necesidades y soluciones. Es importante configurar y comprender las modalidades de estructura financiera óptimas en cada tipo de producción o industria y trabajar, así las oportunidades de cofinanciación. Hay muchos eslabones débiles en la cadena (desarrollo e internacionalización, principalmente), pero hay algunos mecanismos y ejemplos.

De la reflexión a la acción: la mesa de trabajo

La mesa de trabajo de este I Foro de Cultura e Inversión de Impacto parte de las asunciones del estudio de Análisis de la demanda de financiación de SCC promovido por Gabeiras (pendiente de publicación). El macro conceptual de este estudio asume el alto impacto social de la cultura, un desajuste en el valor social generado y la necesidad de instrumentos financieros flexibles y adaptados a las necesidades de este sector.

La cultura es rentable en términos económicos, si bien la atomización y heterogeneidad del sector elevan su riesgo desde el punto de vista de la financiación y la inversión.

En esta primera sesión a la que se han dado cita los principales representantes del ámbito de la cultura, se han lanzado algunas preguntas sobre los contenidos que debe abordar el Foro en el trabajo de consensuar el concepto, así como el tipo de gobernanza que debe guiar los siguientes pasos de esta estructura.

Desde SpainNAB, queremos contribuir a la reflexión a la que invita este Foro por la oportunidad que supone para la inversión de impacto la generación de impacto positivo en el sector de la cultura.