camino al impacto

Un nuevo año para ampliar el impacto en tiempos de incertidumbre

Editorial. Enero 2026

Iniciamos un nuevo año en un contexto global marcado por la incertidumbre económica, la tensión geopolítica y la intensificación de retos sociales y medioambientales que afectan de manera directa a la vida de las personas y a la cohesión de nuestros territorios. En este escenario, las respuestas parciales ya no son suficientes. Resulta imprescindible movilizar el capital hacia soluciones que generen impacto real, medible y duradero, y situar a las finanzas de impacto como una palanca clave para transformar la economía y ponerla al servicio del bien común.

Desde SpainNAB, afrontamos este inicio de año con una hoja de ruta clara, alineada con nuestro Plan Estratégico, y con una convicción firme: el impacto no es una aspiración futura, sino una responsabilidad colectiva del presente que no admite priorizaciones alternativas. Nuestro foco seguirá estando en canalizar más y mejor capital hacia los grandes retos sociales y medioambientales, fortaleciendo el ecosistema de financiación de impacto (por la parte de la oferta de capital tanto como por la parte del ecosistema generador del impacto) y acompañando a actores públicos y privados en su transición hacia modelos más transformadores. Todo ello sin perder de vista el papel esencial de la economía social, las empresas y emprendimientos de impacto y las iniciativas nacidas en el territorio como motor de soluciones reales, inclusivas y con vocación de permanencia.

Algunas de las verticales que priorizamos reflejan con especial claridad la urgencia de estos desafíos. En concreto, el acceso a una vivienda social y asequible se ha consolidado como una de las principales preocupaciones en España y en muchos otros países de nuestro entorno. Las tensiones de precios, la escasez de oferta y las dificultades de acceso para amplias capas de la población están impulsando nuevas medidas regulatorias, políticas públicas y esquemas de colaboración público-privada. Seguiremos impulsando esta vertical como un espacio de encuentro y articulación entre inversores de impacto, entidades de la economía social y administraciones públicas, con el objetivo de movilizar capital hacia soluciones que amplíen la oferta de vivienda con impacto social, estabilidad y visión de largo plazo.

Este año se abre también una ventana estratégica para avanzar en la movilización del ahorro privado. La iniciativa europea de la Unión de Ahorro e Inversiones y la propuesta española para el diseño de una cuenta de ahorro e inversión ofrecen una oportunidad para acercar la inversión a la ciudadanía y canalizar el ahorro minorista (con una estimación potencial de 1,07 billones de euros) hacia la economía real. Integrar la inversión de impacto en este marco no solo permitiría movilizar nuevos recursos, sino también fortalecer el vínculo entre las personas y los retos colectivos, generando mayor implicación ciudadana en la construcción de soluciones que mejoran la vida de las comunidades y los territorios.

Todo ello exige reforzar la integridad y la credibilidad de la inversión de impacto. En un contexto de creciente (y a veces deliberada) confusión conceptual, resulta más necesario que nunca diferenciar aquellas estrategias que generan impacto de manera intencional y medible frente a prácticas de «varios-washing». La apuesta por estándares claros, por la medición rigurosa y por herramientas como el Código de Buenas Prácticas para la inversión de impacto es clave para proteger la esencia del impacto y reforzar la confianza de inversores, instituciones y ciudadanía.

Comenzamos este nuevo año con ambición, responsabilidad y sentido de propósito. En tiempos de incertidumbre, apostar por el impacto es apostar por soluciones reales, por una economía al servicio de las personas y del planeta. Y hacerlo desde la colaboración, la economía social y la integridad es la mejor forma de acelerar la transformación que necesitamos.

Hoy más que nunca, necesitamos sumar voluntades, miradas y capacidades diversas. Necesitamos un ecosistema que se reconozca como comunidad, que conecte lo financiero con lo social, lo local con lo global y el propósito con el impacto real. SpainNAB quiere seguir siendo construyendo ese espacio común donde quienes creen en una economía al servicio de las personas encuentran alianzas, voz y escala. Porque el impacto no se construye en solitario ni desde los márgenes: se construye juntos, desde los territorios, con ambición transformadora y con la certeza de que otro modelo económico no solo es posible, sino necesario.

Estaremos felices de recibir vuestras propuestas para seguir avanzando este camino al impacto (podéis escribirnos a info@spainnab). ¡Contamos con vosotras/os!