España se enfrenta a un desafío crítico: la despoblación y el envejecimiento de sus zonas rurales amenazan la cohesión territorial y el desarrollo sostenible del país. Más del 50% de los municipios españoles están en riesgo de desaparecer en las próximas décadas debido a la pérdida de población y la falta de oportunidades. En este contexto, iniciativas como el G100 frente al reto rural se erigen como faros de innovación y compromiso social. Este grupo interdisciplinar y diverso, compuesto por 50 mujeres y 50 hombres, dedicará los próximos meses a diseñar colectivamente proyectos de innovación social que aborden los desequilibrios poblacionales en las zonas rurales. Ayer, 19 de mayo, arrancaba su 7ª edición: Sostenibilidad Rural en torno a cuatro ejes estratégicos: bienestar de comunidades locales, dinamización empresarial, educación y medioambiente y conservación del capital natural
La metodología del G100: innovación y cocreación
El G100 se basa en una metodología participativa que promueve la innovación social y la cocreación para identificar retos y desarrollan soluciones alineadas con las necesidades de los territorios rurales. Este proceso se estructura en tres fases:
- Identificación de retos e ideación de soluciones: durante esta fase, los equipos analizan las problemáticas específicas de las zonas rurales y generan ideas innovadoras para abordarlas.
- Diseño de proyectos piloto: finalmente, se desarrollan proyectos piloto que se implementan en territorios específicos para validar las soluciones y facilitar su replicabilidad.
- Generación de prototipos: las ideas seleccionadas se convierten en prototipos que permiten evaluar su viabilidad y adaptabilidad a diferentes contextos rurales.
Este enfoque se apoya en la inteligencia colectiva y la colaboración entre diversos actores, incluyendo jóvenes, expertos, representantes municipales y entidades colaboradoras. El proceso es dinamizado por personas expertas en metodologías de innovación y participación, y cuenta con el respaldo de organizaciones como EL HUECO y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
De sus ediciones anteriores, han surgido proyectos piloto que buscan revitalizar las comunidades rurales y no solo frenar la despoblación, sino también fomentar un desarrollo económico y social sostenible en las zonas rurales (algunos ejemplos son Rural Proofing-mecanismo rural de garantía; Rebaño de artistas – Trashumando artistas; o Enjoy Rural Working e Hijos de las Nubes, en marcha en municipios como Caleruega, Aledo, Benarrabá y Paredes de Nava).
La inversión de impacto como herramienta clave
La inversión de impacto emerge como una herramienta clave para abordar estos desafíos. Al dirigir recursos hacia iniciativas que generan beneficios sociales y medioambientales, se promueve una economía más inclusiva y resiliente.
Por ello, desde SpainNAB, celebramos y apoyamos iniciativas como el G100, que ejemplifican cómo la innovación social y la inversión de impacto pueden converger para construir un futuro más equitativo y sostenible para las comunidades rurales de España. Es fundamental seguir impulsando proyectos que aborden los retos sociales y medioambientales desatendidos, posicionándolos como ejes fundamentales de la economía e inversión de impacto.
La incorporación de María Molina, directora de Alianzas y Operaciones de SpainNAB, al grupo de expertos de esta 7ª edición abre una valiosa oportunidad para seguir tendiendo puentes entre distintos actores del ecosistema. Su participación permitirá explorar cómo la inversión de impacto puede aportar al desarrollo de iniciativas transformadoras, conectadas con los desafíos sociales, ambientales y económicos de nuestro tiempo.
Desde SpainNAB, vemos con entusiasmo espacios que impulsan la colaboración y la innovación como motores de cambio sistémico. Son estos entornos los que permiten activar el potencial de nuestros territorios, ricos en su diversidad, fomentar comunidades resilientes y generar oportunidades reales para las generaciones presentes y futuras.




